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Estrenos: “Wakolda”, de Lucía Puenzo

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wakolda posterEs posible que el cine argentino se esté acercando a un periodo, digamos, “neoclásico”. Hay algunos elementos para pensar de que puede ser así a partir de cierto agotamiento de las ideas ya convertidas en fórmulas del Nuevo Cine Argentino que siguen sin convencer al público y parecen no estar convenciendo tampoco tanto, últimamente, a los mismos festivales de cine que fueron su motor principal en el mundo. Así, mientras algunos realizadores buscan nuevos acercamientos estéticos y narrativos al problema cinematográfico, otros parecerían pensar que es un buen momento para volver a “contar una buena historia”. Lo que muchos llaman: “el cuentito”.

WAKOLDA es más que un cuentito: es una novela hecha y derecha, escrita por la propia Lucía Puenzo. Y la película tiene todos los condimentos que una adaptación literaria debe tener: sólido elenco de actores conocidos (locales y extranjeros), excelentes locaciones, una producción lujosa y muy buena reconstrucción de época. Narrativamente funciona como un relojito (algo quejumbroso, pero relojito al fin) y todos los hilos narrativos abiertos son cerrados con precisión quirúrgica. A la vez es una película un poco ahogada, programática, un guión ilustrado lujosamente que no respira del todo bien. Es, en ese sentido, una película que funciona como si el Nuevo Cine Argentino jamás hubiese existido.

wakolda_21Apretando las distintas subtramas que tiene la novela, Puenzo cuenta lo que pasa, en 1960, cuando una familia argentina de origen alemán vuelve a Bariloche para montar un hotel y, en el camino, se cruza con un enigmático doctor alemán que se interesa en la hija de 12 años de la familia, quien no está creciendo como debería. Al doctor también le interesará saber que la madre está embarazada de mellizos. Sabemos que es un médico e investigador cuyos detallados cuadernos dejan en claro su interés por la investigación científica. Los que no lo sepan por la promoción del filme -que no oculta del todo el dato- pronto sabrán por la trama que es un célebre médico nazi…

Natalia Oreiro y Diego Peretti son los padres de la niña en cuestión. Ella, de familia alemana, está interesada en dejar que el doctor ayude a crecer a su hija. El, que sospecha del enigmático médico, prefiere que el tipo no se acerque a ella, aunque el doctor encontrará una forma de “llevar agua para su molino” cuando lo ayude en la fabricación de las muñecas que el padre hace. La niña, en tanto, se mostrará interesada en que el médico la ayude a combatir esa falta de crecimiento, ya que en el colegio alemán de Bariloche se burlan de ella.

Esto, para empezar. En apenas 93 minutos Puenzo apreta varias subtramas más: el embarazo de mellizos de Oreiro (que cobrará gran peso sobre el final), la vida de la comunidad alemana en Bariloche, una misteriosa casa vecina que habitan personas con las caras vendadas, el espionaje israelí a Eichmann (en la figura de Elena Roger) y varios etcéteras. Sobre el final todos estos hilos confluyen generando un pequeño caos narrativo que no termina de estar muy bien resuelto, pero que igualmente logra generar suspenso.

wakolda2Clásica en su construcción aunque exigida por su trama, WAKOLDA es una película bien realizada pero intermitentemente efectiva, forzada por la necesidad de que todo “rime” de alguna manera con todo, desde los nombres de los personajes a los hechos históricos pasando por la coincidencia en tiempo de muchos elementos dispersos en la trama.

WAKOLDA gana también por el excelente trabajo de los actores, en particular de la pequeña y pícara Florencia Bado, casi la única que no tiene expresión severa y de preocupación constante. Peretti luce perturbado y Oreiro se subordina muy bien a la trama actuando casi en voz baja a su personaje. El español Alex Brendemühl está también muy bien en el papel más difícil y rico de la película, ya que se trata de un personaje que oculta su identidad pero que, a la vez, no puede evitar revelarla en cada cosa que hace.

La película cuestiona muy duramente la actitud de la comunidad alemana de Bariloche respecto al trato generoso y casi de adoración que tuvo con los nazis que vinieron al país. Y más allá de que en la trama deWAKOLDA haya mucho de ficción, ese trasfondo histórico es lamentablemente muy verdadero.

(Versión ligeramente modificada de la crítica publicada durante el Festival de Cannes 2013)

 


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5 Respuestas a “Estrenos: “Wakolda”, de Lucía Puenzo”

  1. Molteni says:

    “neoclásico”?
    Si x que es de la “hija de…” lo entiendo al termino sino no entiendo de

  2. Molteni says:

    “neoclásico”?
    Si x que es de la “hija de…” lo entiendo al termino sino no entiendo de hablas.

    • Peacock says:

      Es más una reflexión sobre la idea de que el cine argentino ha vuelto a estructuras narrativas más tradicionales después de una década o más de “nuevos cines”. Es algo en proceso, habrá que ver cómo evoluciona. No es un término que califique la calidad de las películas, si no más bien el tipo de cine que se intenta hacer.

  3. Rafael says:

    No me molesta los buenos cuentitos. Si hay algo de lo que suele adolecer el supuesto nuevo cine argentino son de buenos guiones. Coincido en que a Peretti últimamente solo le sale una expresión de angustia permanente, quizás adquirida en “Terapia”. Lo que me fastidia de la película es su corrección política. Bardear a la colectividad alemana es patear al caído. La trama de complicidades es mucho más extensa e irritante, incluyendo en el caso de Eichmann a la propia Mosad, según denuncias de la periodista alemana Gabi Weber.

  4. Pablo Etchevehere says:

    La familia de ficción en la película Wakolda, no fueron los únicos argentinos que se toparon con el “doctor Helmut Gregor” o Joseph Mengele, sino que, no tan insólitamente un famoso militar y político argentino del siglo XX el General Juan Domingo Perón, confesó durante una entrevista con el enviado de la revista Primera Plana de Buenos Aires, el también ya fallecido escritor y periodista Tomás Eloy Martinez, realizada en Puerta de Hierro, Madrid España, en 1970, que durante su segundo gobierno en la década del cincuenta en la Argentina había conversado por lo menos en dos oportunidades según palabras del propio Perón con “un bábaro bien plantado” que dijo llamarse “Doctor Gregor” y que le había mostrado fotos de un experimento que había hecho en la Patagonia argentina, con terneros mellizos a los que lograba manipular genéticamente y producirles ojos color glauco. Esto que conté no es ficción sino la triste verdad de un Presidente de la Nación en funciones reunido clandestinamente con un criminal de guerra. Cabe acotar que Tomás Eloy Martinez, solo supo que el Doctor Gregor que refería Perón era Menguele, cuando bajo el gobierno de Menem en la década del 90 se abrieron los archivos de la Policía Federal y apareció la ficha original de Menguele y el documento de identidad para extranjeros a nombre de Helmut Gregor, coincidente con el pasaporte de la Cruz Roja con el que había entrado al país procedente de España en 1947. Más claro echarle agua.-

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